Miércoles, 18 Enero 2017 08:02

¿Dedicación exclusiva para los decanos o prebendas al servilismo? Destacado

 

Por Augusto Velásquez Forero

Representante de los profesores de Unicauca al Consejo Académico

18 de enero de 2017

 

Como muy bien lo sabe toda la comunidad académica de la Universidad del Cauca, las decisiones de la presente administración en su mayoría han sido antidemocráticas y están atravesadas por los efectos directos y colaterales del autoritarismo, el cual ha sido durante los últimos cinco años la consigna esencial para tomar decisiones en una institución de educación superior, distinguida por el pluralismo y las acciones colectivas de sus estudiantes, docentes y administrativos. Durante esta administración hemos sido víctimas de un tratamiento policivo fuertemente identificado con los postulados del fascismo del siglo XXI, cuyas premisas más dicientes se reflejan en la exclusión, la persecución, el clientelismo académico, la manipulación y ajuste de normas de acuerdo a sus conveniencias, el servilismo, la violencia simbólica y la utilización de la Universidad como un trampolín politiquero; estas y muchas más son las anomalías más lesivas de una gestión que por su incapacidad he calificado de “miserable”1 y decadente ante la mirada impaciente de los payaneses y caucanos en general.

La actual crisis de la Universidad del Cauca se manifiesta en sus pobres indicadores de gestión y de la forma tan antidemocrática como se han venido adelantando sus respectivos procesos al interior de sus diversas actividades logísticas; entre ellas podemos mencionar: los procesos administrativos internos, la regulación de normas, la contratación de docentes ocasionales y de horas cátedra, la prologada extensión de horas de trabajo de los profesores expresadas en un mayor número de cursos, los condicionamientos amañados de las comisiones de estudio y los años sabáticos y el proceso de privatización de la Universidad a través de las figuras institucionales como la regionalización, los postgrados y la aplicación nefasta de la VRA 802 (en la que se definen las políticas, criterios y mecanismos para la asignación de la labor académica al personal docente de la Universidad del Cauca; este fallido y peligroso documento fue firmado y promulgado en forma vertical por el Vicerrector Académico y actual candidato a la Rectoría), que violó el acuerdo 024/93 (Estatuto Docente), la Constitución y demás derechos adquiridos de los docentes durante años detrabajo y luchas reivindicativas a nivel local, regional y nacional.

Las nóminas paralelas crecieron en todas las instancias administrativas para dar cumplimiento a los favores electoreros de los políticos de turno, por eso es muy usual ver cualquier dependencia llena de abogados y de otros profesionales tomando decisiones sobre el futuro de la Universidad y en algunos casos con interpretaciones equivocadas sobre el deber ser de una entidad fundada con fines eminentemente sociales. Mientras esto ocurre en forma cotidiana a los profesores se les niega hasta sus más mínimos recursos para poder realizar su oficio y en algunos casos han sido tratados de corruptos y antisociales, a pesar de ser la nuestra una institución de educación superior de orden estatal con una amplia visión académica y progresista en el contexto sociocultural.

Cuando una administración universitaria se dedica a cumplir los designios de un gobierno neoliberal,2 no tiene capacidad para su propia gestión y eso es lo que realmente le ha pasado a la Universidad del Cauca, sus directivos en su afán de poner en práctica todas las medidas de privatización impartidas por el Ministerio de Educación Nacional han llevado a nuestra Alma Máter a uno de los peores caos de orden institucional y administrativo. Para nadie es un secreto que esta administración ha sido vergonzosa en cuanto al verdadero sentido de la educación pública y su compromiso social a nivel local y nacional, ya que, mientras en otros países la lucha de los estudiantes y la sociedad en general está orientada hacia una educación subsidiada y de calidad, en nuestra institución se promueve la Universidad de la ignorancia3 a través de su respectiva privatización y focalización de micropoderes al servicio de la politiquería tradicional y en detrimento de la verdadera esencia de la educación pública estatal.

 Como representante profesoral me agobia la angustia de lo que está pasando en la Universidad del Cauca, más cuando se avecina el nombramiento el nuevo rector para una institución sedienta de administración, gestión, capacidad, liderazgo y democracia. No hace mucho tiempo la comunidad universitaria fue testigo de los más viles actos de autocracia, autoritarismo, cinismo y violación de los derechos fundamentales de quienes durante muchos años nos hemos comprometido con la misión y a la visión de la Universidad del Cauca, bien sea como docentes, estudiantes o administrativos; estos actos viles y rastreros se manifestaron en las siguientes decisiones unilaterales por parte de la administración universitaria:

1. Prolongación antidemocrática del período rectoral del actual rector Juan Diego Castrillón Orrego.

2. Aprobación neofascista de la resolución VRA 802, violatoria del acuerdo 024/93 (Estatuto Docente) y de la Constitución Nacional.

 3. Fortalecimiento del proceso de privatización de la Universidad del Cauca, mediante el incremento del costo de la matrícula y violación de los derechos adquiridos de los docentes, a través de la aplicación de la VRA 802, el impulso a la formulación de posgrados con costos muy altos y tendencias mercantiles perversas, y la nefasta proyección del programa de regionalización con precios de las matrículas que superan los básicos niveles socioeconómicos de vida de los habitantes de las regiones a donde supuestamente ha llegado la Universidad del Cauca con su política de proyección social.

El incremento del salario en un 22% para el señor rector de la Universidad del Cauca, en forma permanente con base salarial, lo cual generó un debate en el marco del paro liderado por los profesores de la Facultad de Educación; por fortuna y para bien de la Universidad, en esa contienda se logró concretar que este aumento salarial no sería vitalicio y en correspondencia con lo establecido en la normatividad vigente: Ley 30/92, Acuerdo 024/93, Decreto 1279/02, Acuerdo 043 del 14 de junio de 1994 (por el cual se reglamenta la dedicación exclusiva de los profesores de la Universidad del Cauca).

Ahora, cuando se está en la finalización de una desastrosa administración universitaria y en pro de premiar el servilismo se gestiona la propuesta de incrementar el salario de los Decanos en un 22%, al igual como se hizo con el salario del actual rector Juan Diego Castrillón Orrego, justificando la figura de la “dedicación exclusiva” y sin ningún tipo de debates al interior de la comunidad universitaria (Consejos Académicos de las Facultades y otras instancias universitarias), que para tales efectos reglamenta el Acuerdo 043 del 14 de junio de 1994. La dedicación exclusiva debería discutirse no sólo en el contexto de los Decanos de las Facultades, pues está claro que detrás de todas sus funciones opera un servilismo lacayo, cuya representación nunca ha estado a favor del estamento profesoral y estudiantil, sino más bien, sus directrices, se han enfocado por siempre a reproducir las políticas del sistema educativo, lideradas en este caso por el señor rector de la Universidad, las cuales han estado por siempre infestadas por un agresivo proceso de privatización de corte neoliberal, neofascista y antidemocrático.4

Bajo tales condiciones es pertinente un debate púbico para concretar si realmente la figura de la dedicación exclusiva puede recaer tan sólo en los Decanos de las Facultades, o si es posible que un gran número de docentes comprometidos con la institución a nivel educativo, científico e investigativo puedan acceder a este incremento del 22% sobre el salario que propone el Acuerdo 043 del 14 de junio/94. De no ser así, la administración universitaria estaría nuevamente incurriendo en una de sus acostumbradas políticas de exclusión y de premio al servilismo politiquero, ya que, uno de los requisitos para aplicar la figura de la “dedicación exclusiva” es la solvencia financiera de la Universidad, la cual, para efectos de equidad social no debe destinarse en forma arbitraria ni favorecer intereses personales (en la función pública debeprevalecer el uso racional de los recursos escasos).5

Como representante de los profesores ante el Consejo Académico no estoy en contra de los mejores salarios para los docentes y administrativos de la Universidad del Cauca, pero si me opongo racionalmente a la forma como se han venido haciendo este tipo de designaciones que no cuentan con ningún tipo de consulta y debate universitario, ni mucho menos con la pertinencia del acto administrativo que les concede estas dádivas a un grupo minoritario de funcionarios al servicio de la Administración Universitaria. Vale recordar que en esta misma administración se aprobó un incentivo de dos salarios mínimos para quienes ejercieran cargos de Decanos/as, a ultranza de los docentes, quienes en forma repetitiva tan sólo reciben el incremento salarial decretado en forma ambivalente por el gobierno de turno. Como esta rectoría y su administración se han destacado por la ausencia de los debates y la supremacía de las decisiones autoritarias, la crisis en la gestión se ha vuelto un fenómeno general que tan sólo se resolverá con la eficiencia de un nuevo estamento universitario, es decir, con otra administración que sea capaz de asumir el imaginario de la educación superior estatal.

 La Universidad del Cauca ha sido permeada por un ambiente politiquero que pone en cuestión su esencia como institución académica y la rebaja al mercado electorero de los traficantes de votos; tan bajo hemos llegado en estos últimos cinco años, que se han ofrecido distinciones a nombre de la institución para coquetear con los politiqueros de turno y hacerle venias a la mediocridad, en un ambiente en donde se premia el facilismo. Si la Universidad del Cauca no tiene problemas financieros, como bien lo repite muy seguido el señor rector en los Consejos Académicos, sería necesario pensar en un conjunto de prioridades de inversión que estimulen la docencia y la investigación a través de las siguientes estrategias:

1. Dotar las bibliotecas con nuevo libros, ya que, no se ha hecho una renovación y actualización de textos para garantizar la educación de las futuras generaciones. La mayoría de los docentes trabajamos con nuestras bibliotecas personales, por consiguiente, este sería un área que merece un buen tratamiento financiero, antes de empezar a feriar los recursos entre esquiroles y mensajeros del servilismo.

2. Adecuación y sostenimiento de laboratorios para el éxito de la docencia y la investigación, pues no hace mucho (dos años o algo más) que en esta misma administración los laboratorios no contaban con sus respectivas dotaciones que les permitieran ofrecer una formación de calidad a través de  sus experimentos.

3. Compra de equipos de audiovisuales y ayudas pedagógicas que contribuyan a mejorar la calidad de la educación, ya que muchos de estos aparatos se encuentran en estado de obsolescencia funcional.

4. Fortalecimiento a la capacitación de docentes, con un plan que le permita a cualquier profesor acceder al derecho de formarse académicamente en Doctorados y Postdoctorados, con el apoyo incondicional de la Universidad del Cauca.

5. La contratación de profesores ocasionales para sustituir a los docentes que se encuentran en comisión de estudios o en año sabático, evitando de esta forma la fatídica e irracional responsabilidad de los departamentos por la labor de los colegas que se encuentran en procesos de capacitación o en investigaciones correspondientes a la figura del año sabático.

6. Mayor presupuesto para los programas y las Facultades que les permitan poder desarrollar sus actividades en condiciones normales, tanto a estudiantes como a la comunidad universitaria en general.

7. Apoyo financiero al intercambio de estudiantes a nivel nacional e internacional, que contribuya a mejorar la calidad de nuestros programas académicos.

8. Contribución financiera para fomentar el intercambio de docentes a nivel nacional e internacional con fines de acreditación de programas y mejorar la calidad académica.

9. La posibilidad de aumentar el número de becas en postgrados a estudiantes que se destacaron en sus estudios de pregrado.

10.  Inversiones en las residencias de los estudiantes y el posible sostenimiento subsidiado del restaurante estudiantil.

 Si realmente la Universidad del Cauca está financieramente tan bien como para otorgar un incremento del 22% en el salario de los Decanos, bajo la figura de la “dedicación exclusiva”, sería necesario pensar un poco más en la racionalidad del gasto de los diez numerales anteriores, pues si se hace un esfuerzo un poco más detallado de las necesidades de la comunidad universitaria, estoy seguro que la cifra de prioridades sería superior y en rubros de mucho mayor impactoeconómico, social y cultural.6

Como docente de la Universidad del Cauca y representante de los profesores ante el Consejo Académico de esta prestigiosa universidad, manifiesto públicamente que no estoy de acuerdo con la forma y el procedimiento bajo el cual se pretende calificar a los Decanos como empleados universitarios de “dedicación exclusiva”, ya que, esta denominación implica un aumento salarial del 22% para estos servidores públicos, además, de las dádivas que ya han sido otorgadas por esta administración a sus más fieles seguidores y reproductores del modelo educativo: neoliberal (privatización y precariedad laboral): los Decanos. Considero que bajo las actuales condiciones financieras de la Universidad del Cauca, existen rubros y áreas de inversión de mayor importancia para fortalecer la calidad de la educación y la proyección social que deben ser tenidos en cuenta en un debate público de los diferentes estamentos universitarios, antes de destinar los recursos a beneficios personales y en forma prácticamente clientelista.

De igual forma, invito a toda la comunidad universitaria para que pongamos en consideración el calificativo de “dedicación exclusiva”, que en la actualidad tiene una asimilación política y selectiva. Lo más probable es que surja una cantidad de funcionarios entre docentes y administrativos con la intención de también ser calificados como “exclusivos” en sus funciones laborales y de aspirar al incremento del 22%, en el salario actualmente ofrecido por la Administración Universitaria en su proyecto de propuesta para los Decanos de la Universidad del Cauca.

 POR LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA: NO A LA PRIVATIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL CAUCA

NOTAS

1 El calificativo es tomado y asimilado de los contenidos de la “Miseria de la Filosofía de Karl Marx” (1999), contestación a la “Filosofía de la miseria de Proudhon”. Ed. Folio S.A, Villatuerta (Navarra), España. Capítulo II: “La metafísica de la Economía Política”, pp. 120 - 189.

2 Véase, Juan Carlos Yepes Ocampo (2016). Retos y dilemas de la educación superior pública en Colombia. Ed. Universidad de Caldas, primera edición, Manizales - Colombia. 1: “La educación superior pública en Colombia”, pp. 23 - 38; 2: “Análisis político de la educación superior”, pp. 39 - 130.

3 Véase Renán Vega Cantor (2015). La universidad de la ignorancia. Capitalismo académico y mercantilización de la educación superior. Ed. Ocean Sur, Bogotá - Colombia. 1: “La mercantilización de la educación y del conocimiento”, pp. 17 - 50; 3: “Sociedad del conocimiento: el pretexto para justificar la mercantilización educativa”, pp. 83 - 126; 8: “Flexibilización laboral y proletarización docente en la universidad”, pp. 372 - 441.

4 Véase, Renán Vega Cantor (2010). Los economistas neoliberales: nuevos criminales de guerra. El genocidio económico y social del capitalismo contemporáneo. Ed. CEPA, Periferia Prensa Alternativa, Bogotá - Colombia. 4: “Crímenes educativos”, pp. 145 - 195.

5 Véase, Elinor Ostrom –premio Nobel de economía 2009- (2015). El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva. Ed. F.C.E, México D.F., I: “Reflexiones sobre los bienes comunes”, pp. 35 - 75; V: “Análisis de los fracasos y de las fragilidades institucionales”, pp. 250 - 308.

6 Véase, Jean Jacques Rousseau (1999). Emilio o la educación. Editado por el Club Internacional del Libro, traducción de José Marchena, Madrid - España.