Jueves, 26 Mayo 2016 15:53

El informe de la Ocde sobre educación según Moisés Wasserman

Moisés Wasserman Moisés Wasserman Tomado de eltiempo.com

Tiempo, 26 de mayo de 2016

"...Pocos lo han leído y menos lo han comentado. El informe es un muy buen documento. En 306 páginas, analiza el sistema de educación, sus antecedentes, políticas y logros. Reconoce los avances del último decenio; pero –y ahí empieza el “sin embargo...”– señala dos retos inmensos pendientes: cerrar la brecha de participación y aumentar la calidad para todos."

 

 Una lectura sincera del informe nos lleva a entender el alcance de nuestros logros y la dimensión de nuestras carencias. Por ejemplo, Ser Pilo Paga es presentada positivamente, pero con reservas.

Con alguna experiencia recibiendo (y a veces escribiendo) informes internacionales de evaluación, uno ya conoce el formato. Empiezan reconociendo las mejoras, alabando las nuevas iniciativas y señalando complacencia por las intenciones y esfuerzos. Pero a continuación viene un “sin embargo...”. Ahí es donde hay que empezar a poner atención. La tentación de presentar solo la primera parte es grande cuando se es gobernante, las encuestas no favorecen demasiado, y se quiere mostrar logros. Caer en esa tentación es un error infortunado, porque se pierde lo positivo que trae una mirada experta, externa y amigable.
Eso pasa con el último informe de la Ocde sobre educación. En la prensa se presentó como un aval, como un chulo más en la lista de los 23 chulos necesarios para entrar al club. Pocos lo han leído y menos lo han comentado. El informe es un muy buen documento. En 306 páginas, analiza el sistema de educación, sus antecedentes, políticas y logros. Reconoce los avances del último decenio; pero –y ahí empieza el “sin embargo...”– señala dos retos inmensos pendientes: cerrar la brecha de participación y aumentar la calidad para todos.
Muestra cómo las desigualdades empiezan muy temprano en la vida. La permanencia promedio en el sistema educativo para niños pobres es de seis años y solo el 9 por ciento llega a alguna educación terciaria, mientras que para los más ricos la permanencia es de doce años y llega a la terciaria el 53 por ciento. La diferencia entre regiones es inadmisiblemente alta, e igualmente lo es entre la educación rural y la urbana.
La educación le sirve al país en dos ejes fundamentales (sin mencionar su importancia para los individuos): el primero es el fortalecimiento de su potencial de desarrollo económico y el segundo, la generación de condiciones para una vida armónica en sociedad. El primer eje se manifiesta tanto en la preparación de las personas como en la producción de conocimiento, lo que depende de la calidad de la enseñanza y de la incorporación de la investigación en el proceso formativo. El segundo eje depende de la igualdad de oportunidades de acceso que tengan los jóvenes a los diferentes niveles educativos.
El informe discute largamente los problemas que tenemos en calidad y la señala como factor primordial en la deserción. Concluye afirmando además que el 51 por ciento de quienes son estudiantes a los 15 años de edad no alcanzan el estándar mínimo para una participación socioeconómica plena en la vida adulta. Sobre la igualdad de oportunidades para acceder a la educación, el panorama que describe es problemático. Las desigualdades persisten desde la educación preescolar hasta la universitaria, y las diferencias de calidad las ahondan aún más.
Una lectura sincera del informe nos lleva a entender el alcance de nuestros logros y la dimensión de nuestras carencias. Por ejemplo, la iniciativa Ser Pilo Paga es presentada positivamente, pero con reservas. Es que decir “igualdad de oportunidades” para el 4 por ciento es una contradicción en los términos. Todos nos alegramos con una nueva oportunidad, pero no es posible soslayar el hecho de que hace 28 años no se crea una universidad pública en el país y que las existentes están en una crisis que les impide crecer y que pone en peligro su calidad.
El amigo nos ha dicho la verdad. El problema es serio y su solución requiere decisiones políticas contundentes. Nos engolosinamos con proyectos de corto término y que producen más efectos en la forma que en el fondo. Muchas de las preocupaciones del informe se basan en que hay indicadores claves que no mejoran. Objetivos vagos como ‘Colombia, la más educada de América Latina’ no son más que lemas vacíos si no se basan en múltiples y realistas iniciativas que no dejen ninguna población sin esperanzas.

Modificado por última vez en Jueves, 21 Julio 2016 09:35