El Impertinente No 1

Contenido
portadaperiodicoEDITORIAL
Luis Reinel Vásquez
OPINIÓN
La hipocresía como forma de gobierno
Guillermo Pérez La Rotta
De la retórica de izquierda a las prácticas neoliberales
Diego Cáceres Barajas
ENTREVISTA
Implementación del Modelo de la Ley 100 de la Salud al Modelo de la Educación Superior.
Entrevista con el Profesor Mario Hernández
HUMOR IMPERTINENTE
PERLAS IMPERTINENTES


EL IMPERTINENTE

Periódico de la Asociación Sindical de profesores Universitarios ASPU – Cauca
Popayán, mayo 2016
Número 1
Comité Editorial
Diego Cáceres Barajas
Rubiel Vargas Cañas
Mario Delgado Noguera
Profesores Universidad del Cauca
Dirección periódico
Carrera 2 No. 2N - 35 esquina, sector Tulcán
Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y de la Educación
Teléfono 8230815 – 8209800 Ext. 2579
E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
http://www.aspucauca.com/

EDITORIAL
La Asociación Sindical de Profesores Universitarios, ASPU, cumple 50 años
Luis Reinel Vásquez Arteaga
Presidente, ASPU-Universidad del Cauca
En el 2016 se celebran 50 años de existencia en nuestro país de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios-ASPU. Gracias a sus acciones se han dignificado la actividad docente a nivel universitario. Las condiciones laborales dignas han sido una constante de nuestra actividad gremial y la defensa de lo público ha sido siempre nuestro objetivo primordial.
Recientemente, por ejemplo, se obtuvieron los recursos CREE en la última reforma tributaria, y para el 2016, se ganó 1% en el aumento en nuestros salarios. Ha sido gracias a la lucha sindical de ASPU que hoy tenemos bonificación salarial. La gran movilización estudiantil en 2011 frente a la modificación mercantil de la Ley 30 propuesta en su día por la ex ministra María Fernanda Campo, contó con el apoyo decidido de nuestro sindicato.
Pero no todo es satisfacción pues hoy día son varias las universidades públicas colombianas que presentan problemas debido a las administraciones que han pasado o que tienen en la actualidad, a la politiquería que se viven en las regiones que ha permeado la actividad administrativa-académica y al aumento en la vinculación de la burocracia administrativa, menoscabando la financiación; un ejemplo de ello, lo tenemos en la Universidad del Tolima.
En la Universidad del Cauca, el profesor Juan Diego Castrillón Orrego ha dicho a los cuatro vientos que él llegó al cargo de rector gracias a la gestión realizada por los viejos y obsoletos poderes tradicionales del Cauca que ayudaron a gestionar los votos de la anterior Ministra de Educación y del Presidente Juan Manuel Santos. No podemos olvidar, -la memoria es la base para no cometer errores en el futuro-, que el ex representante de los profesores universitarios al Consejo Superior, Milton Arango, no respetó el clamor profesoral de votar en blanco o abstenerse de votar por el profesor Castrillón, quien, con su apoyo, además propuso ampliar el periodo rectoral, el aumento salarial de 22% por dedicación exclusiva del rector. Luego, el profesor Arango fue el encargado del CECAV, y hoy es Vicerrector de Cultura y Bienestar. Tampoco se debe olvidar que las alianzas para alcanzar el poder en el Consejo Superior con los grupos políticos regionales se devuelven en favores.
Nos merecemos, como profesores universitarios y como ciudadanos del Popayán y del Cauca, mejores individuos que asuman la honrosa dirección universitaria y que, si van a plantear unas reformas (cultura, investigaciones, académicas, estudiantil),o ampliar la cobertura o emprender una juiciosa regionalización no basada en la concepción de mercado, estas modificaciones claves sean dialogadas, trabajadas, construidas, estructuradas y concertadas con toda la comunidad educativa.
Por tercer año, ASPU-Cauca ha presentado un Pliego de solicitudes a la administración del profesor Castrillón (Lo hacemos desde el 2014), pero ahora, sin ningún punto negociado hasta el momento. Esperamos a ver si en el 2016 son atendidos y negociados los planteamientos de los afiliados a ASPU. En el pliego estamos negociando en la actualidad aspectos del Gobierno Universitario para llegar a una verdadera autonomía y democracia. Recordamos que la autonomía corresponde a las bases universitarias y no solo pertenece, como un bien privado, al Consejo Superior.
Finalmente, invitamos a los profesores, administrativos y estudiantes a defender a la Universidad del Cauca, a proteger las finanzas, la actividad académica y de investigación que con gran ánimo estamos realizando a pesar de la administración que tenemos.

OPINIÓN
LA HIPOCRESÍA COMO FORMA DE GOBIERNO
Guillermo Pérez LaRotta
Profesor del Departamento de Filosofía
Universidad del Cauca
Hipocresia.fw r1“Pero es necesario saber bien encubrir este artificioso natural y tener habilidad para fingir y disimular. Los hombres son tan simples, y se sujetan en tanto grado a la necesidad, que el que engaña con arte halla siempre gentes que se dejan engañar. El Papa Alejandro VI no hizo nunca otra cosa más que engañar a los otros. No hubo nunca ninguno que conociera mejor el arte de las protestaciones persuasivas, que afirmara una cosa con juramentos más respetables y que al mismo tiempo observara menos lo que había prometido. Sin embargo, por más conocido que él estaba por un trapacero, sus engaños le salían bien, siempre a medida de sus deseos, porque sabía dirigir perfectamente a sus gentes con esta estratagema”.
Nicolás Maquiavelo. Capítulo 18 de El Príncipe.
Parece imposible gobernar con entera sinceridad, pues la dirección de un país o institución pública, siempre implica compromisos adquiridos con intereses que se juegan debajo de la mesa y que no se pueden realizar abiertamente, porque una comunidad, al ver lesionados sus derechos, puede responder de forma drástica, generando más problemas a los que lideran una institución. La cita de Maquiavelo lo sugiere: hay que mentir con sutileza y avanzar en el gobierno distrayendo a la gente con estratagemas bien organizadas –ideologías, discursos, acciones, clientelismo-y comunicaciones controladas.
En todo caso yo creo de forma un tanto romántica, que un líder debería aspirar a ser sincero en la medida de lo posible, pero definitivamente es más cómodo mentir. Y pareciera que las sociedades actuales, en sus formas de hegemonía, estratificación y negociación, así lo promueven y orientan. Un ejemplo puede ser el evento que se realizó recientemente en París sobre cambio climático, donde se echaron discursos para salvar el planeta, pero detrás de la oratoria es importante reconocer que es muy difícil cambiar algo al respecto porque los intereses en juego son verdaderamente enormes. ¿Qué carajo la va a interesar el planeta a la Exxon, que siempre denigró de la ciencia ambiental y está detrás de los senadores republicanos estadounidenses? Otro ejemplo es la pose democrática del actual gobierno de Venezuela, que dice de labios para afuera defender esa democracia, pero en la práctica reprime y persigue con descaro a los opositores; igual que hizo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con los suyos, y en todo caso critica con rabo de paja al gobierno del hermano país, y también ahora posa de víctima ante Santos, cuando hace años fue un victimario eficiente. Eso es lo que entiendo como el juego necesario de la hipocresía, y en el extremo sin matices de ésta, de la pura mentira como forma de gobierno y de la política. Otro ejemplo es el actual gobierno de la Universidad del Cauca. Miremos algunos ejemplos de este talante.
LA FORMACIÓN HUMANÍSTICA
Se nos ha dicho de parte de la administración universitaria, en nuestra propia cara, y con toda la frescura del caso, que la formación humanística no va a desaparecer, pero el Rector traicionó el año pasado el compromiso de hablar de forma participativa sobre aquel asunto; eso ocurrió el año pasado en una reunión a la que asistí y donde tuve un corto debate con Juan Diego Castrillón. Al final, él y su vicerrector académico cerraron la cuestión y siguieron con su política errada. Y continuaron maniobrando para minimizar y desfigurar esa formación, a través de convenios con instituciones dudosas, para finalmente, dentro del nuevo Sistema Académico que proponen, introducir unos “comités casuales” integrados por decanos de ciertas áreas técnicas, comités que decidirán, cómo en cada semestre se impartirán o no, quizás, tal vez, unos cursos humanísticos. La formación humanística será casual en la universidad. ¿Que está detrás de todo esto? ¿Cuál es la “filosofía” de las directivas, que las lleva a proponer eso? Habría que hacer una discusión seria sobre las ciencias, la tecnología, el saber, y el desarrollo de una región o nación, y estaríamos dispuestos a darla, a dialogar con colegas de todas las áreas y con directivos y administrativos de la Alma Mater, pero todo eso parece hoy utopía.
La universidad pública se convierte cada vez con más énfasis en una especie de instituto politécnico en función de las necesidades del mercado y del desarrollo económico al estilo neoliberal. Y para dar una corta ilustración del trasfondo de esta política del Rector Castrillón, cito un autor que fue a su vez mencionado en el documento de la profesora Gabriela Arbeláez y otros colegas de los Departamentos de Física y Matemáticas:
“... la Universidad se ha convertido en una institución tecnocrática cuya misión es ejercer las funciones de docencia e investigación con la finalidad de incrementar los medios disponibles dentro de un marco de fines ya establecidos e inmutables. El problema desde la perspectiva de la academia, es que ello no implica sino su exclusión de la vida política y de la vida social. Es decir, abre un plano adicional en el que la desigualdad se expresa. Al académico se le priva del derecho de participar en los asuntos de relevancia nacional (excepto de votar), por cuanto deja de ser tal y se convierte en un “político”. Tal noción, que se extiende a casi todas las demás ocupaciones, implica una forma velada de negar su ciudadanía”.
La cita ilustra la relación entre sentido tecnocrático, y eliminación sutil de los modos de participación democrática, tanto al interior como al exterior de la vida universitaria, que hacen más fácil ejercer esa dimensión funcional en una sociedad que promueve un acendrado capitalismo en busca de más productividad y utilidad.
LA CALIDAD
De otra parte, ahora se habla mucho de la Calidad desde la dirección universitaria, en su obsesión por acreditarse ante el gobierno nacional. Pero ¿qué calidad puede haber con la resolución que el vicerrector académico emitió (802), saltándose instancias normativas de la universidad, para que simplemente los profesores trabajen más? Porque es que aquí, decían en su momento, hay gente haragana, gente que solo ofrece dos cursitos. Bueno, si la hay, entonces hagan el disciplinario del caso. Para eso están las normas. En realidad el trasfondo de la citada resolución es simple: si se aprietan las tuercas por todos lados, un dinero se ahorra, aunque la calidad se vaya lejos. En mi criterio, un curso supone una investigación continuada, lecturas nuevas, asesorías a estudiantes, meditación reposada, en fin, auténtico compromiso académico. Yo no entiendo cómo un joven catedrático, que en muchos casos hizo una maestría, y al que le pagan un salario indigno, puede dar cinco o cuatro cursos con una mediana calidad. Además de que los contratan sólo por ocho meses al año –a pesar de hipócritas promesas de mejorar eso- , y les inician el contrato coincidiendo con el inicio de clases, para que preparen clases por fuera de su relación laboral con la institución, y en muchos casos su labor académica llega a veinte horas por semana. Los señores que dirigen esta universidad están empeñados en mostrar calidad de labios para afuera, ante el Estado y la sociedad, para responder a un modelo competitivo de mercado que se viene imponiendo desde el gobierno nacional para acreditar a las universidades; pero hipócritamente han afectado la calidad y las condiciones de los catedráticos y ocasionales, –ésta y la anterior administración que gobernó de forma clientelista casi una década- y con frescura dicen que eso no es así, o lo matizan con sus discursos. Esto se llama hipocresía.
Podrían empezar promoviendo la calidad con acciones sencillas y esenciales, como mejorar las bibliotecas, fortalecer de verdad, es decir, con dinero, una política editorial, dotar adecuadamente los laboratorios de aéreas técnicas, comprar equipo audiovisual para el programa de comunicación social, nombrar profesores en los departamentos donde hacen falta, y hasta facilitar que los profesores tengamos marcadores para escribir en los tableros, o un salón donde uno pueda tranquilamente pasar una película, sin tener que dar vueltas por las oficinas para conseguir un video beam disponible. Podrían igualmente liderar un movimiento, con acción desde las bases reales de la Alma Mater, para hacer evaluación de nuestra labor docente y buscar mejoras en la misma.
EL DEBATE SOBRE LO PÚBLICO
En un comunicado que el vicerrector académico emitió el año pasado, hablaba de horizontes en diálogo, invocando al filósofo hermeneuta Hans-Georg Gadamer, y pidiendo que no diéramos simples opiniones en artículos de prensa, (esto sería ¿“doxa” que no hace análisis para ir a la “verdad?”), sino que hiciéramos un análisis serio sobre lo público y la universidad. Parecía que invitaba a un debate sobre la base de lo analítico. Pero yo pregunto, ¿el discurso de él en su comunicado no era opinión? Si no lo era, entonces qué era, ¿sería “verdad”? Cuando él atacaba al sindicato de profesores, ¿emitía simples y llanas verdades, o sólo sus opiniones? ¿Será posible tal utopía del diálogo con las realidades de hoy, con la administración actual, que dos días antes de un debate, renuncia asistir al mismo? Invocar la fusión de horizontes implica el diálogo auténtico y sincero para tramitar conflictos y obtener ganancias o acuerdos mutuos entre posiciones divergentes. Eso, hasta ahora no ha existido en esta universidad y mucho menos en esta administración. En las ocasiones en que hemos intentando dialogar, en diferentes escenarios y temas, el Rector se ha burlado finalmente del diálogo, para hacer lo que su poder le permite, sin tener en cuenta realmente los criterios de sus contradictores. Pero claro, estaríamos dispuestos a dialogar dentro un ambiente propicio, digo yo, en el horizonte de la utopía, donde quizás se ganaría como primera conquista, un poco de la confianza perdida bajo una administración con un claro talante hipócrita y autoritario.
Lo escrito hasta aquí sugiere algo para resaltar: la discusión, la crítica, la concertación, como formas de lo público en una universidad, responden a una cultura, y esa cultura, debe ser, como su nombre lo indica, cultivada progresivamente en el tiempo. Mas esa cultura no existe en la Universidad del Cauca. Eso supone, creo yo, democracia y humanismo, de diferentes maneras. Y eso lo han ignorado desde hace tiempo las directivas. Ahora ellos administran, según su entender, la universidad.
SENTIDO DE LO PÚBLICO: ENTRE LA DEMOCRACIA Y EL VIEJO CLIENTELISMO
El sistema de dirección que está diseñado hace décadas en las universidades públicas es sencillamente perverso, y pone en cuestión una auténtica autonomía universitaria, que debería dar cierto grado de poder decisorio a las fuerzas vivas de una institución como la universidad. Y es perverso porque la elección del rector depende en grado sumo del clientelismo regional y nacional, y muy poco de esas fuerzas vivas. Entonces, después de que un Rector es elegido, empieza a pagar favores a sus amigos políticos, adentro y afuera de la universidad, aquellos que contribuyeron a elegirlo. Para mí ello desvirtúa la esencia misma de lo público y de lo universitario. ¡Pero a muchos les parece que eso precisamente es una de las condiciones esenciales de lo público! : repartirse la mermelada, como dicen ahora, para defender intereses personales, o para hacer incluso un proyecto serio, pues en cualquier caso, todo pasa por la maquinaria clientelista, esa es nuestra idiosincrasia desde antaño. Y entonces el cambio, aunque sea gradual, queda definido nuevamente por la utopía.
Por allí debería empezar una discusión como la que pidió el vicerrector académico el año pasado en el citado comunicado. Qué es y cómo debería ser lo público. Enorme cuestión, que está en verdad sometida al vaivén y tutela de los gobiernos nacionales de turno, lo sabemos, y que desde hace décadas, implica que cada vez las universidades públicas trabajamos más con menos dinero. En consecuencia, hay que producir dinero, bajo la égida del neoliberalismo. ¿Alguna vez los rectores han podido pararse con firmeza ante los altos funcionarios del Estado para exigir un financiamiento digno? Quizás la misma estructura clientelista del sistema lo impide. En ese orden de ideas, es muy probable que, ante la cascada de reformas que se han propuesto hoy en la institución, Juan Diego Castrillón le esté haciendo la tarea al gobierno nacional, para privatizar y dirigir, cada vez con mayor énfasis, la Universidad del Cauca bajo un criterio neoliberal y autoritario.
Lo público tendría que ver con el reconocimiento auténtico de todos los actores de una institución, incluidos por supuesto los administrativos, -pues allí en ese estamento universitario hay mucho drama para contar-, en espacios institucionales, formales y deliberativos de discusión. Algo de eso propusimos, cuando por encargo del Rector, estuvimos en un comité transitorio de comunicaciones junto con otros colegas, pero al final el documento que resultó de esa labor quedó archivado en un cajón por decisión del mismo Rector, y luego éste, hipócritamente dijo que se habían tomado en cuenta algunas de las ideas de ese documento. Lo público tendría que ver con la posibilidad de dar más poder y compromiso a todas las instancias universitarias, empezando por las comunicaciones o las gestiones la calidad. Pero en este momento marchamos en sentido contrario, pues se busca centralizar aún más el poder decisorio, en torno a unos Centros de gestión que al existir bajo la égida del Rector, lesionan la participación colectiva de la comunidad universitaria y avanzan hacia un modelo vertical de administración.
Amanecerá y veremos, sobre los destinos de la Universidad del Cauca hacia la conmemoración, con tono rimbombante, de los doscientos años del nacimiento de esta institución. A propósito, yo no entiendo cómo cuando uno abre la web de Unicauca, encuentra a mano derecha, a unos personajes que hacen brillar a la universidad en el horizonte inmarcesible de los tiempos. Bueno, en realidad se trata del Necesario y Viejo Teatro del Poder. Uno de esos próceres, cuya efigie salió en una ocasión, había estado varios años en su casa por cárcel producto de sus alianzas con el paramilitarismo. Afortunadamente ya lo quitaron de la galería. Pero todo ese Teatro les encanta candorosamente a ciertos payaneses adictos al poder. El señor Juan Diego Castrillón ya debe estar pensando, junto con quien será su sucesor para continuar su Obra, en qué artista realizará su retrato al óleo, para que luego aparezca en la hermosa galería del Salón Fundadores, junto a su ilustre predecesor. Esa galería pervive como un estilo de larga duración que proviene de la época de la Colonia y se prolongó con creces en la República. Hay que exaltar a los prohombres de la Patria. Pero también es posible que el Rector esté pensando en repetir, despistando a la gente con una propuesta que viene circulado de forma restringida dizque para democratizar la elección del Rector. Yo creo más en la antigua convicción del señor –manifestada en distintas asambleas-, de que es mejor el actual sistema; que siempre implica hacer cabildeo con los miembros del Consejo Superior y con los políticos locales que consuetudinariamente se reparten segmentos de la nómina en las entidades públicas, para entregarlos a sus pupilos y electores. Esa es la inspiradora idea de lo público que ellos tienen. Por lo demás, cuando el político dice que busca realizar una idea, posiblemente está pensando en hacer otra cosa, como vieja táctica ladina que corresponde al citado epígrafe de Maquiavelo.
La verdadera forma democrática de elección estribaría en otorgarle a la comunidad universitaria la oportunidad de elegir de forma directa al Rector, conociendo propuestas de los candidatos de antemano, pero eso les debe parecer a las directivas, incluyendo al Consejo Superior, peligroso, revolucionario y hasta populachero, porque perderían un poder que tiene una acendrada tradición, y entonces prefieren continuar con el clientelismo que les conviene como patriarcas que son de esta provincia. Y si la ley 30 no permite la elección directa, se pueden pensar otras modalidades en las que haya de verdad una mejor representación de las fuerzas vivas, para balancear el poder clientelista que siempre se mueve en el Consejo Superior. En cualquier caso, y teniendo en cuenta que en los corredores ya se ventilan nombres de posibles aspirantes, propongo a la comunidad universitaria un debate sobre la elección de Rector, con la intención de esclarecer universitariamente el tema, y sabiendo que difícilmente puede prosperar una idea democrática al respecto. Pero las utopías son necesarias para abrir los cambios posibles en las sociedades.

DE LA RETORICA DE IZQUIERDA A LAS PRÁCTICAS NEOLIBERALES
Diego Cáceres B.
Profesor de la Facultad de Ciencias, Contables y Administrativas
Universidad del Cauca

retorica.fw r1Es indudable que el carácter público de las universidades estatales en Colombia está en inminente riesgo. Desde 1991, periodo del gobierno Gaviria en el que Colombia decide insertarse en el modelo de la internacionalización de sus mercados, pasando por los gobiernos de Samper, Pastrana, Uribe y Santos, las universidades estatales han venido recibiendo los embates del modelo neoliberal, el cual considera negativa la intervención del Estado en la economía y defiende el libre mercado capitalista como la mejor opción para el equilibrio y el crecimiento económico. Un modelo que tiene como regla que todo debe estar en el juego de la oferta y la demanda, sin discriminar entre derechos, servicios y productos. Estos gobiernos a través de directrices y maniobras que realizan en los Consejos Superiores de las universidades, se las arreglan para designar rectores, eso sí, bajo el compromiso de que harán la tarea, es decir, implementar el modelo neoliberal en las universidades. Y por supuesto, no faltan los ambiciosos personajes que están dispuestos hacer este tipo de pactos, eso si también, buscando el beneficio propio y el de sus amigos, que son sus aliados en la implementación
Muestra de lo anterior es la Universidad del Cauca, institución que avanza apresuradamente hacia la consolidación del modelo neoliberal. Miremos algunos datos que así lo señalan: de los 113 programas que hoy ofrece la universidad solo 43 son subsidiados por el Estado, es decir, más del 60% de los programas de la Universidad del Cauca funcionan con ánimo de lucro. Esta administración por ejemplo, presupuestó recoger de recursos propios más de $62.000 millones para el año 2015. Esta cifra comparada con los $109.000 millones que le envió el gobierno para el mismo periodo, equivale a más del $60%. Es decir que si ponemos en perspectiva esta tendencia, con otro periodo semejante, la Universidad podría ser totalmente auto sostenible. Ésta lógica de convertir poco a poco la universidad en un negocio, le imprime un sentido de eficiencia económica a las actividades misionales de la Universidad (investigación, docencia y proyección social) que la pone a funcionar como una empresa, y entonces el rector, vicerrectores, decanos, jefes de departamentos, directores de institutos, etc. se convierten en gerentes y con esa lógica administran. Es el modelo gerencial que se impone en las Universidades públicas; no fue necesario reformar la Ley 30, hay personas en las direcciones universitarias que le hacen la tarea al presidente Santos y la ministra Parody.
Al respecto Noam Chomsky en 2014, dijo durante una reunión con el Sindicato Universitario de Pittsburgh, que ese modelo gerencial en las universidades se caracteriza por contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobre carga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión. En el estamento estudiantil, los jóvenes sometidos a la presión de los créditos y las deudas, precios cada vez más elevados, cursos superfluos, creando estudiantes obedientes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación. Todo esto sucede cuando las universidades se convierten en empresas.....de esta forma se precariza la enseñanza y el aprendizaje se hace bajo “dinámicas autoritarias” indeseables para las sociedades actuales. Debemos preguntarnos: ¿El modelo neoliberal se está tomando, o se tomó la Universidad del Cauca?
Desde la Asociación Sindical de Profesores Universitarios -ASPU-, que a propósito cumple 50 años en este 2016, y específicamente desde la seccional Universidad del Cauca, hemos hecho resistencia política y legal a todos esos embates, nos hemos convertido en la piedra en el zapato de los rectores de turno. Por ello esta administración, haciendo uso de un estilo característico de las dinámicas autoritarias de las que habla Chomsky, le ha violado los derechos sindicales y ha perseguido de manera focalizada a miembros de nuestro sindicato que han tenido posturas críticas frente a todas sus actuaciones, caso concreto el de la profesora Gloria Cecilia Arboleda, miembro de la junta directiva nacional del sindicato, a quien esta administración le quito el permiso sindical violándole el debido proceso. Jueces de la república tuvieron que tutelarle el derecho a la profesora y le ordenaron a la Universidad restituirle el permiso en un término de 48 horas. Este episodio vergonzoso para una administración de una universidad, tiene un agravante que ejemplifica el estilo autoritario, ya que quienes promovieron y tomaron la decisión de suspenderle el permiso son profesores y abogados de la Facultad de Derecho. Pasaron por encima del concepto del Departamento de Derecho Laboral, al cual pertenece la profesora, en el que manifiestan no estar de acuerdo con quitarle el permiso, sin embargo se lo quitaron, sin pensar en las consecuencias. El caso se puso en conocimiento del Ministerio del Trabajo y hoy las directivas de la Universidad compadecen ante esta entidad, pues allí encontraron méritos suficientes para abrir una investigación contra la Universidad del Cauca por persecución sindical. Las directivas miopes y autoritarias no han sido capaces de solucionar por sí mismas los problemas internos de la Institución.
De cara a este panorama, Aspu Universidad del Cauca, necesita exponer ante la comunidad académica y la ciudadanía el acontecer de la Universidad del Cauca. Es necesario desde el sindicato mostrar lo que nosotros consideramos como la otra cara de la moneda, esa que esconde, escamotea por incómoda y molesta la administración y que por supuesto, no está en sus agendas de discusión y debate. Es necesario poner en el plano de los medios de comunicación la realidad de lo que hoy vive nuestra Alma Mater, ya que la información institucional emitida hábil y falazmente a nivel local y nacional muestran una realidad muy distinta a la que vivimos. Disponen y administran todos los medios de comunicación institucionales, de alguna manera sólo se pública lo que la oficina de prensa considera oportuno, recordemos que el rector Castrillón reformó el estatuto general para poner el área de comunicaciones de la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar bajo su dependencia. Esta acción de autócrata, les permite a él y sus adeptos, maquillar constantemente la realidad de la Universidad.
No obstante el arsenal de medios con los que dispone esta administración, Aspu-Cauca dispone de una página Web, la cual hace uso de la plataforma institucional y para acceder a ella es a través de la página web de la Universidad, en banners. Por otro lado, disponemos de un espacio radial -Análisis Universitario- programa que lleva más de cuatro años al aire, y que poco a poco se ha ido consolidando en la parrilla de la emisora Unicauca Estéreo 104.1 FM, es importante señalar que ambos medios fueron logrados en mesa de negociación con la administración anterior. Otro medio del que disponemos son los comunicados los cuales tienen casi siempre un carácter coyuntural.
En esta oportunidad estamos lanzando “El Impertinente”. A través de este medio queremos invitar a todos los profesores y trabajadores, que quieran escribir columnas sobre los temas de universidad desde posturas diferentes a la institucional para así enriquecer el debate sobre el deber ser de la universidad. Esperamos hacer del mismo un documento polémico, serio, académico, mordaz, e Impertinente.

ENTREVISTA
IMPLEMENTACIÓN DEL MODELO DE LA LEY 100 DE LA SALUD AL MODELO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Entrevista con Mario Hernández, profesor de la Universidad Nacional de Colombia en el marco del Foro Sobre lo Público convocado por ASPU y organizaciones estudiantiles de la Universidad del Cauca.
En el curso del debate universitario del 7 de abril en el auditorio Antonio José Lemus, Aspu Cauca tuvo oportunidad de llevar a cabo una entrevista con el profesor Mario Hernández (MH).
Mario Hernández, representante profesoral al Consejo Superior de la Universidad Nacional, medico y doctor en Historia, de la Mesa Nacional de Salud, gano la consulta para la rectoría en la Universidad Nacional, consulta que no fue respaldada por el Consejo Superior de la mencionada Universidad.

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ASPU-Cauca: Es importante que la comunidad académica sepa cuál es el modelo que el Gobierno quiere introducir en las Universidades Públicas ya que al parecer sus directivas actuales están gerenciando ese modelo. ¿Es quizá sólo una manera de realizar la Reforma a la Ley 30 con un bajo perfil?
MH: Como todos sabemos, el modelo que aparece con la Ley 100 del 93 en la Seguridad Social en general y particular en Salud, es todo un modelo de relación entre estado y mercado, una correlación de fuerzas bastante complejas, que llevó a los colombianos a aceptarla y creer, para nuestra tragedia, que no hay ninguna otra opción.
¿Cuál es ese modelo? Consiste en retirar al Estado de la provisión directa de los servicios salud y dejar entrar a los intermediarios en una relación de mercado de competitividad permanente de búsqueda de su propia sostenibilidad para que ellos administren los recursos públicos de la Salud. Las EPS son los intermediarios y ellas ordenan la prestación por medio de los servicios de salud: clínicas, hospitales, consultorios, laboratorios, etc. Todo este sistema tendría que adaptarse a este mercado, vendiendo sus servicios a las EPS.
Ese es el Modelo de la Ley 100 que si tiene una regulación, porque, efectivamente, se paga un dinero por cada persona a la EPS, una unidad de pago por capitación y ellas deben garantizar un Plan Obligatorio de Salud. Se introduce una regulación de mercado, una regulación de la competencia, pero este modelo ya nos ha mostrado lo que ha pasado en la salud de los colombianos, ha separado la población entre pobres y no pobres en dos regímenes: Régimen Subsidiado, Régimen Contributivo. Se creó un sistema con desigualdades internas en todos los sentidos, sólo hasta ahora se está igualando en forma parcial los planes de beneficios entre los dos regímenes, pero ha sido aplicada la idea de que al pobre se le trata como pobre, al medio como medio; el que está en el Régimen Contributivo y al que puede pagar un seguro privado, se le trata como rico y, por tanto, hay una iniquidad estructural en los resultados, en las respuestas, la oportunidad y la calidad de salud.
En la Educación no se ha podido montar exactamente el mismo modelo, pero es el que han traído en mente los últimos gobiernos, tratando de aplicar la misma lógica a la Educación Superior. ¿Por qué? Porque ellos parten de la base de creer que la Educación Superior es un bien privado de alta rentabilidad personal, individual; es decir, si yo me educo en la Educación Superior obtengo unas capacidades, unas competencias, que me permiten ranquearme en el mercado laboral; y entre más educación, más sueldo recibo. Es esa lógica individualista que hace ver la educación como de consumo individual; se dice entonces: “La Educación Superior debe estar atada a la capacidad de pago de las personas”, y, como la gente no tiene la misma capacidad de pago, entonces los ricos seguirán asistiendo a las universidades privadas de 15 y 20 millones de pesos por matricula, como los Andes, y ellos serán los próximos ministros en la generación venidera. Los de ingresos medios pues que paguen, pero como esto está cada vez más costoso que tomen un crédito y se endeuden, tanto con el sector privado como la banca de segundo piso que es el ICETEX, y los pobres, por ahora, que sigan asistiendo a las universidades públicas, pero parece mejor, según la propuesta del Gobierno, aplicar el subsidio por demanda, es decir identificar a cada uno de los pobres y pagarles la matrícula en un mercado abierto de competencia entre universidades públicas y privadas que es el programa “Ser Pilo Paga”.
Ser Pilo Paga es la punta de lanza para transformar los presupuestos de las Universidades Públicas en el esquema del subsidio a la demanda: pago por matrícula, pago por persona, pago por individuo. Ahora, como ese pobre entra siendo pobre y cuando salga va a tener una capacidad para entrar al mercado, entonces se le dice: si sale rápido el Estado le condona la deuda, pero si se demora se le empieza a cobrar, porque usted va a recibir un beneficio individual y así, de esta manera, la lógica es aquella absolutamente comercial y mercantil en la educación superior.
ASPU-Cauca: La Educación Superior debería ser un bien de uso común, público, equitativo, de acceso universal; la Educación Superior cambia la realidad de los países, cuando se logra que sea masiva con todas las posibilidades y variedades para todos...
MH: Si, se vuelve asunto de unos pocos, con grandes desigualdades en el acceso y en la posibilidad de educarse, lo que hace el modelo mercantil es reproducir la desigualdad social existente. Por eso no estoy de acuerdo como muchos más, con la política que ha venido avanzando en este gobierno y que toma de la Ley 100 todos los elementos con esta lógica de mercantilización progresiva para imponerla en la Educación Superior.
ASPU-Cauca: Las directivas de la Universidad del Cauca mantienen un pensamiento único frente al debate y poseen el poder de la palabra, y parece ser que el poder de la palabra también se ha privatizado, en ese sentido es necesario abrir un debate sobre el gobierno Universitario, sobre los Consejos Superiores y la forma en que los académicos quisiéramos ser gobernados por nosotros mismos, en cuerpos colegiados verdaderamente representados. En la Universidad Pública, éste ha sido un punto álgido cada vez que hay elección del Rector y se introducen poderes distintos a las necesidades académicas de la Universidad que no puede reaccionar frente a este modelo mercantil...
MH: Si, finalmente la forma como se dejó en la Ley 30,por ejemplo, en el Régimen Especial de la Universidad Nacional, se supone que el nombramiento del Rector debe hacerse mediante un mecanismo meritocrático y que la consulta sea solo un insumo de menor valor y que el Consejo Superior sea el que ejerza la autonomía y ojalá los criterios vengan preferiblemente de afuera de la Universidad para escoger al mejor. Pero, lo que ha pasado realmente, es que la forma, las reglas de nombramiento del Rector en esos cuerpos limitados ha sido funcional, cada vez más funcional a esta manera de empresarización de la Universidades Públicas. ¿Por qué? Porque el mensaje es muy fuerte: si no se adapta a la lógica de mercado, si no logra generar sus propios ingresos, entonces va a sucumbir, hay que adaptarse lo más pronto posible. Parte de la adaptación está precisamente en el Gobierno Universitario; se necesitan gerentes como rectores, nada de decisiones colegiadas, si lo que se necesita es tomar decisiones muy rápidas para poder competir con la universidad privada, volcarnos al mercado académico en extensión, investigación, innovación, formación. En la formación, los posgrados son los que están jalando el mercado. Toda una lógica de empresa competitiva para estar en el mercado de la educación y sobrevivir.
Todo lo demás son eufemismos, pero en últimas, la cuestión es: ¿Cómo adaptarnos a un mercado competitivo de la educación para competir a nivel nacional e internacional? Por esta razón, a los cuerpos colegiados que existen en este momento, se les trata de debilitar, son una piedra en el zapato para las decisiones supuestamente técnicas y de mercado que deben existir en las Universidades.
ASPU-Cauca: Si se ve la propuesta de reforma de la Universidad del Cauca en el sistema académico, quienes deciden realmente es el rector y los decanos y, los cuerpos colegiados, como el Consejo Académico, ahora serían asesores y no decisores, incluso, se dice que sólo deben ser informados de las decisiones supuestamente técnicas. Es una lógica gerencial.
MH: Pero es importante tener en cuenta que esa ruta en educación y en investigación no necesariamente funciona. Muestra de ello es la situación presentada en el Instituto Karolinska en Suecia donde se venía implementando el sistema gerencial, vertical de decisiones autónomas del rector o del gerente. El rector de hace algunos años decidió traer, pasando por encima de todos los concursos y requisitos, a un gran investigador italiano y lo puso a trabajar otorgándole todos los recursos y gabelas con una asociación público-privada como empresa, para realizar investigaciones sobre desarrollo de tejidos humanos y empezar a utilizar la técnica en pacientes, sin ninguna vigilancia o control ni éticos ni académicos. De 12 pacientes que se intervinieron, ocho ya están muertos, lo que generó un gran debate sobre cómo pueden haber proyectos de investigación sin control en el Instituto Karolinska. Ah! porque eso es un buen negocio y la lógica vertical gerencial lo permite. El Ministro de Educación, que venía con la misma propuesta para todas las Universidades de Públicas de Suecia, no pudo realizar esta gestión debido a lo ocurrido con el Instituto Karolinska, lo que nos hace ver que no es tan fácil cambiar el sistema educativo, porque la educación y la investigación no son un bien privado y debe ser regulada por pares académicos que verifiquen los aspectos éticos y profesionales.

HUMOR IMPERTINENTE

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PERLAS IMPERTINENTES

  • El exitoso debate del pasado 7 de abril de 2016 sobre el modelo universitario contó con una nutrida participación de estudiantes, profesores y trabajadores, pero llamó poderosamente la atención la presencia (ausencia) de una silla vacía.
  • La convocatoria del debate no fue anónima, fue pública y con conocimiento de las directivas, aunque lo nieguen.
  • En el mismo debate sobre el modelo universitario parece que la Ley 100de la salud se está aplicando con variantes al modelo de la educación superior.
  • Parece que en la Universidad del Cauca las excusas de último momento, ficticias, sirven para rehuir al debate universitario.
  • José Obdulio Gaviria, senador del Centro Democrático, fue invitado al balcón de la rectoría para mirar las tradicionales procesiones de Popayán.
  • El senador José Obdulio Gaviria y el rector Castrillón alguna vez se declararon de izquierda.
  • El esmoquin del rector lucía radiante en su página de Facebook con motivo de la celebración de la Semana Santa en Popayán.
  • Hace algún tiempo los suministros universitarios sufrieron una debacle, el turno es ahora para los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la Salud.
  • Parece que la Universidad del Cauca premia la incompetencia, pues el anterior jefe de compras ahora lidera la cacareada calidad universitaria.
  • La incompetencia también parece que ha llegado para quedarse en la gestión de las residencias estudiantiles universitarias.
  • El Ministerio de Trabajo abre investigación a la Universidad del Cauca por persecución sindical.
  • Los jueces de la República tutelan permiso sindical de la profesora Gloria Cecilia Arboleda.